La Región del Biobío se mantiene en alerta tras el fallecimiento de Matías Uribe, un joven de 22 años que murió a causa de hantavirus luego de participar como voluntario en labores de apoyo a damnificados por los incendios forestales en la comuna de Lirquén y Tomé. El caso generó profunda conmoción a nivel local y motivó la activación de una investigación sanitaria para determinar las circunstancias del contagio.
En ese contexto, el padre del joven, Javier Uribe, cuestionó duramente la atención médica recibida, asegurando que su hijo acudió en dos oportunidades a un servicio de urgencia sin que se le realizaran exámenes que permitieran detectar a tiempo la enfermedad.
Desde el Ministerio de Salud, la ministra Ximena Aguilera explicó que el hantavirus presenta un periodo de incubación que puede extenderse hasta seis semanas, y que los síntomas iniciales suelen confundirse con cuadros gripales, lo que obliga a reforzar la sospecha clínica en zonas de riesgo.
El hantavirus se transmite por contacto con orina, fecas o saliva del ratón de cola larga y puede evolucionar rápidamente hacia una insuficiencia respiratoria grave. Por ello, la autoridad reiteró el llamado a ventilar recintos cerrados, evitar el contacto con roedores y consultar de inmediato ante fiebre alta y dolores musculares tras exposición en áreas rurales.